8 de marzo de 2012

Al fin, un sitio para los muchachos

A través de Rumbo al 2015 (ISMA), nos enteramos de la historia sobre el traslado al cobertizo de la casa Pinardi, que supuso para Don Bosco encontrar un sitio donde asentar el Oratorio para siempre.
Estamos comenzando la Cuaresma, con el horizonte puesto en la Pascua. Ni que decir tiene que el Triduo Pascual representa para los cristianos el momento central de su fe. Pero si es una fecha grande para todos los cristianos, para la Familia Salesiana lo es aún más. El día de Pascua de 1846, Don Bosco trasladaba sus pocos enseres a un cobertizo de la casa Pinardi, que acababa de alquilar. Los salesianos leemos en este acontecimiento algo más que una pura casualidad: la alegría que nace de la experiencia de la Pascua de resurrección impregna todo el estilo y toda la espiritualidad salesiana. Porque en primer lugar, aquel 1846 supuso para Don Bosco una auténtica experiencia pascual, de muerte y resurrección. Las dificultades y los sinsabores venidos de varios frentes fueron vencidos por la alegría desbordante de encontrar un sitio donde arraigar, al fin, para siempre. Sigue leyendo...

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