21 de mayo de 2012

Una casa para los muchachos

Desde el alquiler del cobertizo de la Casa Pinardi hasta la compra de la casa y los terrenos aledaños... Primeros momentos de la Casa de Valdocco, que nos llegan a través de Rumbo al 2015 (ISMA), blog de la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora (ISMA).
"Se alquila". "For sale". "Vende"... Carteles colgados de fachadas y balcones por doquier en cualquier calle de nuestras ciudades. Y aunque no había carteles colgando en la fachada de la casa Pinardi, parecía como si Don Bosco los viese. Nada más instalarse en Valdocco de manera definitiva, en abril de 1846, va a comenzar un proyecto de consolidación y afianzamiento en el nuevo terruño del que nunca se separará. Si el alquiler del cobertizo de la casa Pinardi se había firmado el 1 de abril de 1846 por tres años, no pasarán más de tres meses hasta que Don Bosco alquile tres habitaciones del segundo piso de la casa, y una más en agosto, según testimonio de Lemoyne. Antes de final del año, exactamente el 1 de diciembre, arrendó al Sr. Soave toda la casa y el terreno adyacente por dos años. Y en 1851, el 19 de febrero, Don Bosco pasará de arrendatario a propietario, gracias a que Soave había puesto meses antes toda la propiedad a la venta. Con Lenti, podemos afirmar que con esta compraventa "el Oratorio de San Francisco de Sales quedaba definitivamente asentado en su domicilio permanente".

Ni corto ni perezoso, Don Bosco abrió rápidamente un "Ospizio" (sic, en italiano) para los chicos más pobres del Oratorio. De hecho, esta obra será una auténtica expansión y consolidación del primer Oratorio. No será una ampliación arbitraria o caprichosa: en 1858, cuando escriba el primer borrador de las Constituciones salesianas, dirá: "Algunos se encuentran tan abandonados que, a menos que se les proporcione cobijo, cualquier cuidado que se espera de ellos sería inútil." A la par, el Ospizio o "Casa Aneja al Oratorio" le servirá como lugar donde experimentar su sistema educativo, ofreciendo a los muchachos alojamiento, formación humana y cristiana, y el aprendizaje de una labor con la que ganarse la vida. Así, aquella experiencia llegará a ser normativa para los salesianos de cualquier tiempo y lugar. Confirmando este principio, rezan las actuales Constituciones, en su artículo 40: "Don Bosco vivió una típica experiencia pastoral en su primer oratorio, que para los jóvenes fue casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que encamina hacia la vida, y patio donde se comparte la amistad y la alegría. Al cumplir hoy nuestra misión, la experiencia de Valdocco sigue siendo criterio permanente de discernimiento y renovación de toda actividad y obra."

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