24 de junio de 2012

Día a día con Don Bosco, 24 de junio


Día a día con DonBosco es un trabajo realizado por don José Manuel Pozas Murcia (sdb), párroco de Nuestra Señora de la O, en Rota.
Vía: Rumbo al 2015 (Inspectoría Salesina María Auxiliadora de Sevilla).

24 de junio
  • 1846: Por primera vez se celebra el onomástico de Don Bosco en la casa Pinardi. Aunque su patrono era San Juan Evangelista, Don Bosco permitió que se festejase en este día, en razón de la popularidad de que gozaba en Turín San Juan Bautista. (M.B. II, 491- 492)
  • 1855: Con ocasión de la fiesta onomástica de Don Bosco todos los chicos del Oratorio podían pedirle un regalo: libros, ropa, etc. El procuraba contentarles en todo lo que fuera posible. En la nota de petición de Domingo Savio se podía leer: “Yo le pido que me ayude a salvar mi alma y a hacerme santo.” (M.B. V, 257)
  • 1866: Don Bosco asegura que pronto habrá hermanas que le ayudarán: La nueva Congregación, las Hijas de María Auxiuliadora, fue fundada en 1872. (M.B. VIII, 416-418)
  • 1870: Por primera vez los Antiguos Alumnos del Oratorio toman parte en la fiesta onomástica de Don Bosco. Esta reunión pronto acabará siendo tradicional para los exalumnos salesianos. (M.B. IX, 884-886)
  • 1883: En una reunión con los Antiguos Alumnos de Oratorio, con ocasión de la fiesta onomástica de Don Bosco, este les comenta a los presentes “su política”: “La Obra del Oratorio en todos los países tiende a hacer disminuir el número de díscolos y de vagabundos, a mermar el número de jóvenes delincuentes y a dejar vacíos los reformatorios…Los asuntos políticos de hoy se asemejan a una locomotora que se desplaza velozmente por las vías arrastrando consigo al convoy camino del precipicio o del desastre. ¿Qué tendremos que hacer, pues? Alinearnos a un lado y al otro y dejarla pasar hasta que se pare por sí misma o sea Dios quien la detenga. “ (M.B. XVI, 290-291)
  • 1884: Mons. Bertagna, obispo auxiliar de Turín, predica en la fiesta del onomástico de Don Bosco. Dice a los Antiguos Alumnos presentes: “…Nosotros no tenemos necesidad de acudir al cielo para descubrir a los Santos… viven con nosotros, aquí en la tierra. Por ejemplo, Don Bosco, en quien descubrimos todas las virtudes del gran San Juan Bautista.” Don Bosco responde humildemente diciendo que el Sr. Obispo exagera.
    Por deseo expreso del cardenal Alimonda, Arzobispo de Turín, Monsr. Bertagna rehúsa dar la bendición y se pone de rodillas ante Don Bosco para que sea él quien le bendiga junto a los demás asistentes.
    A las seis de la tarde se acerca el cardenal al Oratorio que en un breve parlamento compara a Don Bosco con el Precursor y dice que Don Bosco es el nuevo precursor de las orillas del Po y del Dora (ríos de Turín) que predica el Evangelio a los jóvenes. (M.B. XVII, 164-169)
  • 1885: El una velada con ocasión de la fiesta onomástica de Don Bosco, un estudiante del Oratorio, Pablo Ubaldi, lee una composición en griego. Don Bosco felicita al joven y le dice: “¡Ah, nuestro joven helenista! Haremos de ti un buen profesor de Universidad.” Ubaldi se hizo salesiano y posteriormente fue profesor de griego en la Universidad catolica de Milán.
    En esta misma fecha Don Bosco recibió un retrato de mamá Margarita pintado por Rollini. “No le falta más que el habla” – dijo Don Bosco al recibirlo. (M.B. XVII, 474)
  • 1886: Con motivo de su onomástica, D. Lemoyne hace entrega a Don Bosco del primer ejemplar de la biografía de mamá Margarita, escrita por el mismo D. Lemoyne. Don Bosco experimentaba una gran emoción cuando leía alguna página de este libro. (M.B. XVIII, 58-59, 151)
  • 1951: Canonización de Santa María Dominica Mazzarello, Cofundadora con Don Bosco del Instituto de las “Hijas de María Auxiliadora” y primera Madre general del mismo. Durante el proceso de canonización una hermana dijo: “Ejercía el cargo de superiora como una verdadera madre; nada de mimos en ella, era más bien resuelta; pero sabía persuadir muy bien para hacerse obedecer, de modo que la obediencia no fuera un peso”.
    Muy joven aún, aprendió a amar a Dios trabajando por El. “Cada puntada sea un acto de amor”, decía la joven costurera en los comienzos del taller.
    Nutrida en las fuentes más seguras, su piedad se hizo cada vez más mariana y eucaristica.
    María Diminica Mazzarello no se dejó jamás aturdir por sus responsabilidades. Su humildad era heroica. Aprendió a leer después de su profesión, y no lo ocultó de ningún modo. Recordaba su origen muy sencillo y tomaba parte en los trabajos más comunes.
    Su caridad era verdadera y directa, al servicio de todos.

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