20 de febrero de 2015

20/feb 2015, Viernes después de Ceniza

Llegará un día en que se lleven al novio
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunaran»
Mateo 9,14-15

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb)
En el Antiguo Testamento, el ayuno era sinónimo de penitencia y humillación ante Dios; un acto de renuncia y sufrimiento que tenía por objeto aplacar a un Dios airado por los pecados propios o ajenos y apoyar las propias peticiones y súplicas.
El ayuno era también manifestación de luto y de tristeza; se omitía el arreglo y aseo personal para expresar exteriormente la aflicción. Entre los grupos religiosos, eran los fariseos los que otorgaban más importancia al ayuno. La ley mandaba sólo un ayuno al año, el día de la Expiación, pero los fariseos eran muy cumplidores de las leyes tradicionales y ayunaban dos veces por semana, el lunes y el jueves.
Los profetas, siglos antes de que naciera Jesús ya habían señalado que el ayuno sólo tiene sentido si es complemento de una vida en justicia y derecho. De nada sirven los ayunos rituales si se olvida la atención a los más pobres (huérfanos y viudas) y los compromisos por la justicia social.
Ante los ataques que hacen a Jesús y sus discípulos porque no se someten a las prácticas tradicionales del ayuno, Jesús responde con el anuncio del tiempo nuevo que él ha venido a inaugurar: «¿Pueden los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?». Esto significa lo siguiente: El reino de Dios era imaginado por el pueblo de Israel como un banquete de bodas. Dios en persona ib a ser El Esposo que renovaría el matrimonio (alianza) con el pueblo. Al final de los tiempos Dios iba a regresar al lado de su pueblo para celebrar un matrimonio en gozo y fidelidad... etc. Mediante esta expresión se está indicando que Jesús es el Mesías esperado, el Esposo que va a hacer una nueva alianza con un nuevo pueblo de Dios.
Para terminar con la disputa sobre el ayuno, Jesús establece el contraste entre lo viejo y lo nuevo. Las dos frases hechas que Jesús utiliza muestran la incompatibilidad entre las instituciones del judaísmo y el naciente cristianismo. Jesús anuncia un cambio de época; anuncia la Buena Noticia.
La novedad de Jesús no encaja con lo antiguo. Todo intento de hacerlo será inútil. Lo antiguo mostrará aún más su incapacidad para resistir la fuerza de lo nuevo.
Quien desee seguir a Jesús debe romper con los presupuestos del pasado y con las leyes antiguas que Jesús califica de inservibles para la vida del ser humano.

Los rituales
La religión judía que conoció y vivió Jesús estaba llena de prescripciones rituales.
Junto a multitud de mandatos relativos a lavados rituales se hallaba la obligación de ayunar determinados días. Jesús simplifica tales mandatos a fin de facilitar a la gente sencilla el acceso al Dios que salva.
Tinajas y jarras de cerámica para los lavados rituales Jerusalén. Siglo II a. C.

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