7 de marzo de 2015

7/mar 2015, Sábado 2º de Curesma


¡Padre, he pecado!
Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna". El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces, y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".

Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado". Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud".

Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado". El padre le dijo: "Hijo tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».

Lucas 15,1-3.11-32

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb)
 La Parábola del Hijo Pródigo es la narración que mejor refleja el anuncio de la Buena Noticia de Dios a los pobres y pecadores. Durante mucho tiempo el Hijo Pródigo ha sido considerado como el protagonista. Pero el verdadero protagonista es el amor y el perdón del padre. Por esto se le debería llamar la "Parábola del amor del padre». Por las connotaciones sociales e históricas, esta parábola debió suponer un gran escándalo para escribas y fariseos, a quienes va dirigida en el evangelio de Lucas.

V.12: El hijo pequeño pide la herencia. Una vez obtenida, la convierte en dinero y marcha. Esto es imposible legalmente, puesto que cuando un padre judío de la época dejaba la herencia en vida a sus hijos, estos no podían disponer de ella hasta la muerte del padre, y menos venderla. Es una venta imposible de realizar.

V.13: El hijo pequeño debía ser soltero, según los datos del texto. En esta época había fuera de Palestina alrededor de 4 millones de judíos, formando comunidades en todas las ciudades del Mediterráneo.

V.15: El chico tiene que cuidar "cerdos". Ha llegado a lo más bajo que puede llegar un judío, humana, moral y religiosamente: Los cerdos eran animales impuros y la prohibición de cuidarlos era más fuerte que la de comer su carne. "Le entraban ganas de llenar el estómago con las algarrobas que comían los cerdos". Esta expresión debía producir asco y herir la sensibilidad de los oyentes. El regreso del chico será sin ningún derecho.

V.20: El padre "corre" hacia el hijo. Es imposible que un padre judío de aquella época se eche a correr para recibir a un hijo, y menos si se trata de un hijo como éste . El "beso" es para el pueblo judío, signo de perdón.

V. 22: El padre no sólo le perdona, sino que le trata con todos los honores y le vuelve a nombrar "heredero de todos sus bienes", porque esto es lo que significa colocar a una persona: el anillo, el manto y las sandalias. Luego hacen una gran fiesta con carne de ternera... En raras ocasiones se celebrara un festín así, y además con música. Los varones eran quienes danzaban.

V.25: Entra en escena el hermano mayor, que se queja con razón, puesto que la misericordia del padre ha ido más allá de lo lógico. Las palabras del padre resumen el significado de la parábola.

Esta parábola, (obra maestra de la narrativa universal) describe con gran sencillez la imagen del Dios que anuncia Jesús: Así de bueno, de misericordioso es Dios... El educador cristiano sigue la pedagogía de Dios que ofrece siempre nuevas oportunidades, que muestra predilección por aquellos que se han alejado.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Si no puedes publicar comentarios, envíalos a comentarios_blog@aaaadb-trinidad.org indicando a qué entrada asociarlo y nosotros lo publicaremos por tí.

Print Friendly and PDF