26 de abril de 2015

26/abr de 2015, Domingo 4º de Pascua

El buen pastor da la vida por las ovejas
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»
Juan 10, 11-18

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) En el evangelio de hoy Jesús se presenta como el Pastor que cuida a las ovejas, no sólo las de su aprisco sino también las de otros rediles.
Jesús toma esta idea del capítulo 34 del libro de Ezequiel. Este profeta, en un despliegue magnífico, presenta a Yahvé como el Buen Pastor que llegará para defender al pueblo.
Ezequiel enumera cerca de veinte acciones positivas va a realizar este Buen Pastor en favor de los más sencillos de su pueblo: Traer, congregar al rebaño disperso, unir, vendar a las ovejas heridas, liberar de nubarrones y oscuridad, buscar las descarriadas, apacentar al rebaño en ricas dehesas, cuidar a los corderos, ahuyentar al lobo, liberar del hambre...
La figura de pastor que Jesús asume es la del pastor que busca a la oveja descarriada, y cuando la encuentra se alegra, la recoge y la trae de vuelta al aprisco. Por eso su gozo y su alegría está en que los hombres y mujeres de buena voluntad acojan y asuman su proyecto de vida.
Jesús marca diferencias con los pastores mercenarios que huyen cuando intuyen los problemas, abandonando el rebaño y dejando a las ovejas a merced del peligro. (El lobo era el animal depredador que castigaba con mayor frecuencia a los rebaños que pastaba en las inmediaciones del desierto de Judea) Jesús es el Pastor Universal, que llama incluso a los que no pertenecen al judaísmo para que venga a formar parte del rebaño universal, el de los que asumen como él la esperanza del Reino de Dios.
El evangelio de Juan no propone el tema para subrayar la bondad del Pastor Jesús, sino para afirmar su fidelidad y coherencia frente a otros “pastores”. Jesús nos pide que seamos auténticos en nuestra misión y compromiso.

El Buen Pastor
El tema del Buen Pastor es uno de los ejes transversales que recorren el Evangelio.
A lo largo de muchos siglos el pueblo de Israel maduró una idea nacida de su pasado nómada y pastoril: Yahvé cuida y protege a su pueblo como un buen pastor que ofrece la vida por sus ovejas. El profeta Ezequiel, siglos antes que naciera Jesús de Nazareth, describió magníficamente las acciones de este Buen Pastor en favor de su pueblo. (Ezequiel 34)
Jesús de Nazareth hizo suya esta idea y vivió de tal manera que sus discípulos, viéndole, comprendieron que era el buen pastor anunciado por el profeta Ezequiel.
La imagen del «Buen Pastor» se halla grabada con profusión en las catacumbas romanas que frecuentaron los primeros cristianos de Roma.

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