1 de mayo de 2015

1/may de 2015, Viernes 4º de Pascua

¿No es el hijo del carpintero?
Fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga.
La gente decía admirada: “¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?” Y aquello les resultaba escandaloso.
Jesús les dijo: “Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta”. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Mateo 13, 54-58
Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb)
La celebración de San José Obrero concuerda con la celebración del día del Trabajo. El trabajo humano cobra sentido cuando la persona encuentra medios y condiciones para transformar positivamente la realidad. En el libro del Génesis se presenta a Dios entregando la creación a la humanidad.
Este encargo puede entenderse de dos maneras:
Una, como dominación. Cuando se entiende así, el ser humano se “adueña” de la naturaleza y la somete a sus intereses particulares. Es una dominación que conduce a la extinción de las especies animales y vegetales.
Pero el trabajo humano también puede entenderse como “conciencia” de la creación. Desde la ecología y el desarrollo sostenible, la relación de la persona humana con la naturaleza se fundamenta en la comprensión y el diálogo. El ser humano es parte de un mundo maravilloso y digno de respeto y admiración.
El género humano necesita actualmente superar la relación de opresión consigo mismo y con el planeta.
La imagen de obrero se ajusta también a Jesús de Nazareth. Tenemos la casi completa certeza de que fue un obrero albañil en la ciudad de Séphoris, situada a cuatro kilómetros de la aldea de Nazareth. Allí debió trabajar con su padre largos años, puesto que esta ciudad fue reconstruida y ampliada por el rey Herodes Antipas en los años en que Jesús era un joven de 15 a 25 años. Los evangelios ofrecen indicios de la actividad con la que Jesús se ganaba el sustento.
Su condición de trabajador, oriundo de un pueblo insignificante en las colinas de Galilea, fue uno de los mayores obstáculos que interpusieron sus paisanos para aceptarlo como un enviado de Dios. No creían que de Nazareth pudiera salir algo bueno. Nunca aceptaron que su vecino, el “hijo del carpintero”, fuera el Mesías esperado por Israel.
Los discípulos de Jesús eran también en su mayoría hombres sencillos. Sin embargo, Dios los llamó en su condición de trabajadores. El nuevo pueblo de Dios estaba cimentado sobre pescadores, jornaleros, agricultores, cobradores de impuestos y gente de pueblo.
Dios nos llama para que con nuestro trabajo creemos un espacio educativo donde crezcan niños y jóvenes. Educar para el trabajo es uno de los objetivos prioritarios de los educadores cristianos.
Sephoris (Zippori)
La ciudad de Séphoris se hallaba a escasos 4 Km. de la pequeña aldea de Nazareth.
Dotada de teatro, baños, hipódromo... Sephoris era una importante ciudad de la Galilea. Son impresionantes los túneles para la conducción de aguas y los bellos mosaicos de estilo griego.
Sephoris. Mosaico. Guerrero
Habitada por terratenientes, contaba con unos 30.000 habitantes. Las obras de reconstrucción de esta ciudad duraron 10 años, coincidiendo con la adolescencia y juventud de Jesús de Nazareth.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Si no puedes publicar comentarios, envíalos a comentarios_blog@aaaadb-trinidad.org indicando a qué entrada asociarlo y nosotros lo publicaremos por tí.

Print Friendly and PDF