El pasado fin de semana, una treintena de componentes del grupo Farándula Don Bosco y familiares se trasladaron a la ciudad de Móstoles, en Madrid, para representar “Esta función es una Ruina”.

Debido a la lejanía de la ciudad, y la hora de la representación, era necesario enviar una avanzadilla a Móstoles el día previo a la puesta en escena. Así pues, el viernes, el director de la obra, tres actores y otros tantos componentes del equipo técnico viajaron hacia Móstoles para hacer noche y amanecer muy temprano para comenzar el montaje del decorado.

La llegada al Hostal Juanito se produjo la noche del viernes, y después de cenar nos fuimos a descansar para coger fuerzas en vistas del duro día que nos esperaba.

A la misma vez, el grueso del grupo preparaba la maleta en Sevilla para el largo viaje en bus. Con puntualidad británica, todos los que viajaban en bus llegaron a las 6 en punto de la mañana del sábado, algo bastante inusual, tanto que Manolo Fuentes no pudo dar el sermón que llevaba preparado a todo aquel que llegara tarde. Los que llegaron con cara de sueño continuaron durmiendo y los que estaban espabilados charlaban para que se hiciera más corto el viaje.
Mientras tanto, la avanzadilla, después del desayuno, comenzó a las 9 de la mañana la descarga del camión y el montaje de la estructura en el Teatro Villa de Móstoles.
Como anécdota de la mañana, fuimos testigos del comienzo del camino de la Hermandad Rociera de Móstoles, con los que pudimos bailar una sevillana para curiosidad de los vecinos de la zona, y desearles buen camino.
Y al fin, al medio día, el autobús llegó a Móstoles. Se multiplicaron las manos y finalizó el montaje del decorado. Tras un buen almuerzo, unos fueron a descansar al hostal, mientras otros aprovechaban el día espléndido en una terracita.
Se acercaba la hora de la obra y llegaban los nervios. Nunca se había ido a una plaza tan lejana, y no se sabía la respuesta de un público desconocido. Pues bien, los casi 400 espectadores que llenaron el patio de butacas (con algunos infiltrados traídos de casa) se metieron en la obra desde el primer minuto y disfrutaron de la representación. Muchos aplausos y carcajadas, se ha conseguido el objetivo: hacer reír a la gente.

Y tras la representación, el desmontaje del decorado, que se consiguió en una marca record de 45 minutos gracias a la aportación de todos.
Para terminar de aprovechar el viaje, la mañana del domingo se empleó en dar un paseo por Madrid. Unos aprovecharon para visitar a familiares, otros para conocer el centro de la capital, algunos disfrutando de la gastronomía… Y de nuevo con puntualidad, a las 4 de la tarde, comenzó la vuelta en autobús de todo el grupo, y llegar finalmente por la noche a casa.
Un fin de semana muy intenso, lleno de anécdotas, algunos nervios, pero con muchas risas y buenos ratos. Lo importante es disfrutar con la actividad de teatro que tanto caracteriza a la Asociación. Y el Grupo Farándula Don Bosco lo hace bastante bien… The Show Must Go On...