22 de noviembre de 2013

Cazalla de la Sierra, a pie o en bici

La familia Borrero-Pino, participantes en la marcha de senderismo mixto realizada el pasado 19 de octubre a Cazalla de la Sierra, nos hace llegar su impresión.
Publicado en la revista Centro nov/2013
Con más valor que el guerra, ya que la climatología no anunciaba buenos pronósticos (si no, que se lo pregunten a algunos que se quedaron acostaditos con esa excusa…) comenzamos una jornada de senderismo por la sierra norte de Sevilla.
Con una puntualidad británica, estábamos preparados en la estación de Santa Justa, donde nos esperaban para poder acoplar las bicis dentro del tren-chárter (que parecía fletado para nosotros) y efectuar la salida a Cazalla de la Sierra a las 9:30h.
Tras varias paradas, algunas risas, alguna que otra cabezada y desayunos de galletitas, comenzaron los rezos porque el cielo al llegar a Constantina tomó un color gris acuífero bastante feo. Al final, como dice el refrán: “Mañana nublada tarde de paseo”. Aunque los paisajes eran preciosos, cuando llegamos a Cazalla parecía que estábamos en el Oeste, porque la estación del tren estaba en medio de la nada. Allí comienzan dos historias: la ciclista y la senderista.

La ciclista (Marcos): Tras cruzar las vías del tren varias veces, ya que al principio andábamos un poco despistados, conectamos con unos kilómetros de caminos forestales hasta llegar a la vía verde (camino asfaltado, creo, sobre las antiguas vías del tren). En este momento, el pelotón se fracturó, como era normal, en "los buenos", "los niños" y "los no puede ser, ya nos veremos al llegar".
A saber… "Los buenos", considérese personal acostumbrado a salir en bici y equipo preparado. "Los niños", que no sé de donde sacaron tanta energía para llegar hasta casi San Nicolás del Puerto tras la subida de una cuesta de 8 km (para algunos, leve cuesta). Y "los no puede ser, ya nos veremos al llegar", personal con escasa forma física, donde me incluyo, o cierto tipo de bicis no muy apta para esos senderos, que parecía que habían subido el Tourmalet.
Lo mejor de todo es que después de subir hay que bajar y así da gusto. Tras unas pedaladas, disfrutando de preciosos parajes, volvimos a reunirnos con los senderistas que nos esperaban en un merendero a orillas del Hueznar donde se estableció el centro de avituallamiento.

Buenas y varias viandas y refrigerios de todo tipo (insisto, de todo tipo) nos ayudaron a pasar un buen rato de convivencia.

Ruta senderista (Elena): Tras una leve confusión de ruta por el mal funcionamiento del GPS (no tenía cobertura ni un teléfono), acabamos en la famosa "Isla Margarita" que algunos no conocían. Desde ahí, nos dirigimos andando 6 km (ya por la ruta correcta) en dirección al conocido como "Molino del Corcho". Durante el trayecto, nos cruzamos con bastantes senderistas haciendo la misma ruta.
Al terminar la ruta nos encontramos con el coche de avituallamiento, pero viendo que el trayecto se nos hizo corto seguimos andando ladera abajo siguiendo el curso del río por caminos muy bonitos y paisajes de una belleza difícil de explicar. Otros se quedaron en el merendero preparando la comida y unas “fresquitas” y refrescos para cuando llegaran los ciclistas a los que recibimos con un fuerte aplauso.
El momento de la comida fue muy agradable y compartimos, además del almuerzo, buenos postres, chuches, chocolates y mantecados para los más golosos.
En resumen, un día genial y una experiencia que deberíamos repetir más a menudo. Por último, para el que no conozca la zona, hay rutas que recomiendo hacer a todo el que le gusten la naturaleza y el deporte.

Marco Borrero y Elena Pino.

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