27 de abril de 2015

27/abr de 2015, Lunes 4º de Pascua

El buen pastor da su vida por las ovejas
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños»
Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
Entonces Jesús les dijo de nuevo:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas»
Juan 10, 1-10

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) La parábola del «Buen Pastor» es la imagen de Dios que mayores problemas causa a quienes se aferran a una concepción cerrada e integrista del cristianismo.
Jesús tomó esta imagen del Libro de Ezequiel. Este profeta hace una descripción magistral del Dios, que en persona, va a convertirse en pastor no sólo de su pueblo, sino de todos aquellos que sufren y andan entre nubarrones y oscuridad. ¿Qué acciones realizará el Señor cuando se convierta en Pastor del pueblo?. Siguiendo la segunda parte del capítulo 34 de Ezequiel, hallamos las siguientes intervenciones de Dios, Buen Pastor de su pueblo:
     Sacar, buscar, traer del desierto...
     Seguir el rastro y hallar a las ovejas perdidas
     Recoger a las descarriadas
     Vendar a las heridas, curar a las enfermas
     Congregar al rebaño
     Proteger de la oscuridad y los nubarrones
     Apacentar en jugosos pastizales y en ricas dehesas
     Ayudar a las ovejas flacas y débiles
     Ahuyentar a los animales dañinos
     Ofrecer lugares seguros, salvar
     Hacer alianza
     Liberar de la opresión y el yugo, liberar del hambre...
El texto de hoy, siguiendo la línea de Ezequiel, subraya que Jesús es «el buen pastor que da la vida por sus ovejas» y «tengo que traer a otras ovejas que no son de este redil; también a ésas tengo que traer»
Sin embargo ha habido épocas en las que parece que los cristianos hayamos olvidado esta enseñanza evangélica. La reducción de la salvación a los estrechos márgenes de la Iglesia Católica es una de las tentaciones que han rondado frecuentemente a los católicos.
La mayor parte de la humanidad queda fuera de la Iglesia y por tanto fuera de la salvación. Los cristianos debemos plantearnos cómo mostrar la figura de Jesús a quienes no participan de la comunidad cristiana, porque el mensaje de salvación también es para ellos.
El educador cristiano halla en la imagen del Buen Pastor un modelo de actuación. Por su misión educadora se sabe al frente de un pueblo de niños y jóvenes. Con solicitud les ofrece pastos abundantes, busca a las ovejas descarriadas, cuida a las enfermas, apacienta a las robustas, libera de los animales dañinos, protege de los nubarrones y las tormentas...

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas

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