24 de mayo de 2015

24/may de 2015, Domingo de Pentecostés

Recibid el Espíritu Santo
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
- "Paz a vosotros".
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
- "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo".
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
- "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
Juan 20, 19-23

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdbEn el calendario cristiano, la fiesta de Pentecostés conmemora el envío del Espíritu Santo, cincuenta días después de la resurrección del Señor. En la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús acontece el misterio de salvación. Si la Pascua y Resurrección de Jesús ha sido como un Nuevo Éxodo y una nueva liberación de la esclavitud, cincuenta días después celebramos la nueva Alianza, las nuevas leyes de la fraternidad que nos llevan a construir un mundo más solidario con la ayuda del Espíritu del Señor.
El pequeño grupo de discípulos se encontraba atemorizado, desanimado, después de la tragedia de la crucifixión y muerte de Jesús, “con las puertas cerradas por miedo a los judíos”. Las fuerzas dominantes parecían haber logrado sus intenciones de acallar la novedad iniciada por Jesús.
Pero entonces “llegó Jesús”. El crucificado se manifiesta vivo entre ellos. La comunidad experimenta la alegría de la resurrección. El Resucitado está presente en medio de la comunidad, pero no para que ellos se complazcan en sí mismos y se mantengan encerrados. Él los envía como testigos de la Vida: «como el Padre me envió a mí, así os envío a vosotros».
En el evangelio de Juan, el don del Espíritu Santo está asociado también al perdón de los pecados. Porque el pecado es el signo de todos los males que nos pueden afligir a los seres humanos. El pecado es la injusticia, la opresión, la violencia y la muerte. Él es la causa de todas nuestras lágrimas. Cuando el Espíritu de Dios perdona nuestros pecados volvemos a nacer y el mundo se renueva delante de Dios, liberándose de la carga de males que le afligen Terminamos la celebración del tiempo pascual. El tiempo pascual de este año 2004 ha estado marcado, un año más, por el odio y el dolor sobre la tierra que viera nacer, vivir, morir y resucitar a Jesús de Nazareth. Su tierra y sus gentes siguen esperando la resurrección de la paz.

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