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Caseta de Feria. Comenzamos el montaje

El sábado 11 de abril montamos los toldos y la estructura de nuestra Caseta de Feria.

Cada año, el montaje de toldos y estructura inicia los trabajos previos para que podamos disfrutar en la semana de Feria. En esta ocasión, se ha previsto el sábado 11 de abril para ese montaje.

Si quieres participar, solo tienes que acercarte sobre las 9:00h a la Asociación para la carga del camión o directamente al Real de la Feria (a partir de las 10:00h) para el montaje.

Para cualquier información tienes este correo electrónico
feria2015@aaaada-trinidad.org

Anímate y participa.

Fernando J. Claros,
Comunicación e Infoamción

LA QUINCENAL, núm. 568 (abril 2015)

LQ 2015/04
Gracias a José Luis Osorno, director de LA QUINCENAL, podemos subir el núm. 568 correspondiente al mes de abril de 2015 del Órgano de Comunicación de la Federación Regional (lectura on line).

Un editorial que nos anuncia la convocatoria del próximo Consejo Regional Extraordinario (en Linares) del que saldrá el nuevo Presidente de la Federación Regional de AAAADB animando a quienes tienen capacidades de dirección a ser generosos con el movimiento; unas palabras del Card. Faulhaber, Arzobispo de Munich, acerca del cardenal Beato Don Marcelo Spínola, primer biografo de Don Bosco en lengua castellana; una historia sobre Josefat, un joven salesiano y cuatro amigos relacionada con la ya olvidada epidemia del ébola; una reseña sobre nuestra Pasión; y noticias de la asociaciones de la federación, configuran LA QUINCENAL de este mes.

En nuestro blog, tenemos en el menú superior en la pestaña DOCUMENTOS La Quincenal un enlace a los últimos números de LA QUINCENAL.

Fernando J. Claros,
Información y comunicación.

7/abr de 2015, Martes de la Octava de Pascua

¡He visto al Señor!
Fuera, junto al sepulcro estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntaban: “Mujer, ¿por qué lloras?” Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?» Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice: «¡María!» Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro».
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».
Juan 20, 11-18

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) La tumbas pertenecientes a personas pudientes tenían un huerto o jardín adosado al que acudía un jardinero a cuidar las plantas. La tumba donde fue enterrado Jesús era de un tal José de Arimatea, miembro del Sanedrín. En este escenario transcurre el relato que hoy nos ocupa.
La protagonista es María Magdalena. Se acerca a la tumba llevada por el gran cariño que tenía a Jesús; un afecto que le había dado valentía para estar al pie de la Cruz, sufriendo al ver el terrible tormento de su Maestro. La narración se desarrolla en dos planos. Tras cada hecho que le ocurre a María Magdalena, hay una enseñanza para las primeras comunidades de cristianos. A continuación resumimos varias de estas enseñanzas:
- Las apariciones de ángeles y el sepulcro vacío no son suficientes para que nazca la fe.
- Un cariño grande hacia Jesús, como el que muestra María Magdalena, es una buena base para acercarse a Jesús resucitado y descubrirle.
- La presencia de Jesús resucitado, en medio de sus discípulos, no es idéntica a la presencia de cuando caminaba sobre los caminos de Palestina. María Magdalena le tiene a su lado y no es capaz de reconocerlo.
- La iniciativa de la fe parte de Jesús, cuando llama a María por su nombre... Y es entonces cuando «se le abren los ojos» y descubre la profundidad de Jesús resucitado, que siendo el mismo al que ella tanto quería, es distinto. La fe es personal y es una experiencia, no un razonamiento abstracto.
- Jesús resucitado es el Buen pastor que llama a sus ovejas por su nombre. Sigue siendo el enviado del Dios bueno, cercano y misericordioso.
- Jesús resucitado encomienda siempre una misión.
- La fe se hace plena y comprometida cuando se desarrolla la misión de vida y esperanza a la que Jesús nos envía. Cuando el educador cristiano orienta el camino de fe niños y jóvenes, procura seguir el esquema marcado por el evangelio. La fe cristiana no se reduce tan sólo a una serie de razonamientos y especulaciones sobre Dios y los más variados temas. Es conveniente mantener diálogos con jóvenes y adolescentes, pero la reflexión sobre las «dudas de fe», no concluyen necesariamente con la adhesión a Cristo. Los contenidos doctrinales no son suficientes.
El educador cristiano busca espacios donde adolescentes y jóvenes puedan hacer experiencia de Jesús: oración, compromiso, celebraciones, grupo-comunidad, ayuda a los más débiles, solidaridad, voluntariado, vivencia de los valores del evangelio...
«Rabboni», la expresión de María Magdalena«Rabboni» es la expresión que pronuncia María Magdalena al descubrir a Jesús. Esta expresión es una variante de «Rabbí» (Maestro), y tiene connotaciones de cercanía y afecto.
Hay dos momentos en los que el evangelio utiliza la variante «Rabboni». La primera vez la pronuncia el ciego que admira a Jesús y pide recobrar la vista. (Mc 10, 51). La segunda es la que leemos hoy, y se halla puesta en boca de María Magdalena. «Rabboni» se traduce como «Maestro mío». Adquiere resonancias de especial ternura y cariño..
María Magdalena era natural de una población costera del Mar de Galilea llamada «Magdala», de donde procede el nombre de Magdalena. Vivió en esta ciudad hasta que se unió al grupo de los discípulos de Jesús. Su fidelidad a Jesús le llevó a estar presente en el momento de la crucifixión. Ella protagoniza varios de los relatos de la resurrección de Jesús, extremo que le convierte en uno de los personajes más importantes del evangelio.
Aunque la tradición une a esta María de Magdalena con la mujer adúltera a la que perdona Jesús, no hay motivos para creer que fuera la misma persona. Se trata de dos mujeres distintas.

«Rabboni»
«Rabbí» era la expresión que utilizaban los judíos para referirse a los Doctores de la Ley. Significa ‘Maestro’.
«Rabboni» es la expresión pronunciada por María Magdalena al descubrir a Jesús. Esta expresión es una variante de «Rabbí». Tiene connotaciones de cercanía y afecto.
«Rabboni» es como decir: «Maestro mío».
María Magdalena era natural de una población costera del Mar de Galilea llamada «Magdala», de donde procede el nombre de Magdalena.

Semana del 6/abr-12/abr

En esta semana de Pascua de Resurrección tenemos, además de la preparación y montaje de los hierros y toldos de Feria, la posibilidad de asistir a dos sesiones formativas. En la primera (jueves, 20:30h) nos presentan los objetivos y misión de la Fundación Proyecto Don Bosco y en la segunda (domíngo, 10:30h) podremos ampliar nuestras destrezas digitales con el uso del correo electrónico, calendario, contactos y la posibilidad de sinconizarlos con nuestros móviles. Vente y participa.
  • Mar 7/abr
    • 18:00 h - Taller de labores y manualidades, Asociación.
    • 21:00 h - Junta Directiva Plenaria, Asociación. 
  • Mié 8/abr
    • 17:30 h - Preparación de infraestructura de Caseta de Feria, organización de salas y decorados, Asociación y Colegio.
  • Jue 9/abr
  • Sáb 11/abr
    • 9:00 h - Montaje de toldos y estructuras de Caseta de Feria, Asocaición y Real de la Feria.
  • Dom 12/abr. Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
    • 10:30 h - Herramientas Google de uso común: calendario, correo electrónico, contactos Asociación.
    • 13:00 h - Eucaristía. Lecturas del domingo, Basílica.
Seguid atentos al calendario que tenemos en constante actualización.

Fernando J. Claros,
Comunicación en Información

6/abr de 2015, Lunes de la Octava de Pascua

No tengáis miedo
Las mujeres se marcharon a toda prisa, del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos».
Ellas se acercaron, se postraron ante Él, y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos, que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: “Decid que sus discípulos, fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.”
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia, se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Mateo 28, 8-15

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) Las mujeres de las que habla el texto de hoy ya han tenido una experiencia de la resurrección, pero ha sido incompleta: Han contemplado una tumba vacía y han sentido temor ante el anuncio de un ángel... pero eso no es suficiente para creer en la resurrección. Esta nueva narración va a descubrir a las primeras comunidades qué elemento falta todavía para creer en la resurrección de Jesús.
Jesús y las mujeres juegan un papel activo. Jesús les sale al encuentro y las saluda. Ellas le responden “acercándose, abrazando sus pies y adorándolo”. Aquí está resumida la verdadera experiencia de las mujeres y de la comunidad sobre la resurrección de Jesús. Ni el sepulcro vacío, ni la presencia de un ángel son razón suficiente para creer en la resurrección. El verdadero y único argumento de la fe consiste en aceptar a Jesús y hacer experiencia de su misma vida.
Los primeros cristianos debieron acumular muchos datos acerca de la resurrección del Maestro, pero la resurrección de Jesús no tiene otra prueba mejor que la de la propia experiencia, que no sólo serena los temores que nacen de ser discípulos de un ajusticiado por rebeldía, sino que compromete en acciones concretas que apuntan a un compromiso por construir el Reino.
¿Por qué ese interés en dirigirse a Galilea? Por un motivo teológico: Galilea es la región de la apertura a los gentiles y los paganos, Por el contrario, Jerusalén es símbolo de un judaísmo cerrado que no puede ofrecer nada nuevo. La nueva comunidad tiene vocación universal.
También existe un motivo histórico y geográfico: Los discípulos huyen de Jerusalén tras la muerte del Maestro. Parece ser que dirigieron sus pasos hacia Nazareth y Cafarnaún, poblaciones de Galilea donde habían permanecido varios años junto al Maestro. La arqueología ha hallado en Nazareth y en Cafarnaún las ruinas de dos casas convertidas en comunidad cristiana ya en el siglo I. En Nazareth, la aldea de Jesús, los discípulos constituyeron la «nueva familia de Jesús».
Mientras no tengamos esta experiencia concreta de seguimiento de Jesús, todos los argumentos elaborados mentalmente para probar la resurrección son meros racionamientos. La fe en la resurrección de Jesús no es tan sólo una reflexión racional, sino una vivencia personal.
La resurrección se comprende plenamente cuando intentamos vivir la misma vida del Resucitado. Al hacer esto, sentiremos vivo a Aquel a quien asesinó la injusticia, y comprometeremos nuestra vida en combatir el mal y contribuir al nacimiento de un mundo nuevo, donde todos seamos capaces de vivir como hermanos.

¡Cristo ha resucitado!

Nos hacemos eco de las palabras de don Francisco Ruiz, director de la Casa, a los miembros de la Familia Salesiana de la Trinidad con motivo de la Pascua de resurrección

Saludos cordiales a todos. Dios, vencedor de la muerte, os bendiga.

Aprovecho la ocasión para desearos de corazón una feliz Pascua de resurrección y para que la hagáis extensivas a todas vuestras familias y miembros de los grupos de los que formáis parte.

En la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco hago mías las palabras que D. Juan Carlos Pérez Godoy ha dirigido a los salesianos con motivos de esta entrañable fiesta y que he trasmitido a todos los que han participado en la Eucaristía del domingo de resurrección.
La Pascua está en el corazón de nuestra identidad salesiana como eje fundamental de nuestra espiritualidad. Somos hijos y herederos de una espiritualidad pascual que como continuadores de nuestra tradición hemos plasmado en la Espiritualidad Juvenil Salesiana. Recuerdo algunos botones de muestra que ponen de manifiesto esta dimensión pascual de nuestra espiritualidad:
  • El segundo domingo de cuaresma, el 15 de marzo de 1846, Don Bosco con los 300 jóvenes de su Oratorio eran expulsados del prado de los hermanos Filippi. Don Bosco miraba a sus muchachos y no sabía dónde se reuniría el domingo siguiente con ellos, nadie lo aceptaba con su ejército de jóvenes. Escribe Don Bosco: “Al atardecer de aquel día, miré la multitud de jóvenes que jugaban, me encontraba solo, sin fuerzas, la salud minada. Me retiré un poco y mientras paseaba solo no pude contener las lágrimas: “Dios mío dime qué debo hacer”. Lo que ocurrió después todos lo sabemos. Don Bosco fue llevado a un lugar en el que actualmente podemos leer: Capilla Pinardi, hoy se encuentra en un ángulo al fondo de los edificios de Valdocco, entonces era sólo un local que servía a las lavanderas de la ciudad como depósito de la ropa para lavar. Desde este lugar se desarrolló toda la obra de Don Bosco, convirtiéndose en el centro de la obra salesiana en el mundo. La fecha en la que Don Bosco llega a Valdocco es el 12 de Abril, solemnidad de la Pascua. Todas las campanas de la ciudad sonaban a fiesta. En la capilla Pinardi no había ninguna campana, pero estaba el corazón de Don Bosco que llamaba a los jóvenes que acudían a centenares. Actualmente la Capilla está dedicada al Cristo Resucitado para conmemorar aquel domingo de Pascua del 1846 cuando Don Bosco y sus muchachos entraron por primera vez, convirtiéndose en el primer punto de referencia estable.
  • El Colle Don Bosco: el lugar del nacimiento, de la infancia y del sueño de los nueve años, coronado por el templo dedicado a Jesucristo Resucitado, con la impresionante imagen en madera que preside el presbiterio, nos habla de la dimensión pascual de nuestra espiritualidad.
  • No es tampoco indiferente que la canonización de Don Bosco, el día 1 de abril de 1934, coincidiera con el domingo de Resurrección”. A todos, de nuevo, Feliz Pascua de resurrección.
Francisco Ruiz, sdb
Director

Nos presentan la Fundación Proyecto Don Bosco

Trabajar para y por los jóvenes más desfavorecidos

Estimados socios y amigos, el próximo jueves 9 de abril en nuestro Centro tendrá lugar una Sesión Formativa en la que nos visitará D. Jesús Gutiérrez Palacios, Coordinador de Programas de Empleo de la Fundación Proyecto Don Bosco. Nos informará del trabajo que esta Fundación realiza en el ámbito tan complejo como son los jóvenes más desfavorecidos.

Aprovechemos esta sesión para conocer la labor que la Fundación como parte integrante de la Congregación Salesiana realiza en este campo, y cómo desde nuestra Asociación podemos colaborar e implicarnos en estos proyectos que son de toda la Familia Salesiana.

Te esperamos.

Eduardo Arellano,
Formación

5/abr de 2015, Domingo de Resurrección

Vio y creyó
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y les dijo: - Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.
Juan 20, 1-9

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) Es significativo que el primer testigo de la resurrección sea María Magdalena, una mujer, discípula y amiga de Jesús. Ahora es misionera y apóstol. En esto son unánimes los evangelistas: en que los primeros testigos de la resurrección de Jesús fueron mujeres que llevaron la alegre noticia a los apóstoles.
En el texto de hoy la resurrección de Jesús es vista por tres miradas distintas: La mirada de una mujer a quien el amor hace madrugar, la del discípulo amigo a quien la amistad hace correr y anticiparse al compañero, y la de Pedro, a quien su autoridad le permite entrar el primero en el sepulcro vacío. ¿Qué ocurrió allí, en la oscuridad del sepulcro?
Del discípulo amigo se dice que «vio y creyó». De Pedro no se dice nada. De María Magdalena que se quedó llorando (Jn. 20,11) Los caminos de la fe son muy diferentes. Cada cual tiene su propio camino y recibe de forma diversa el regalo de la fe.
Al discípulo amigo de Jesús, caracterizado por una amistad sin complicaciones, le bastó ver el sepulcro vacío para creer.
El tipo de cristiano, - representado por Pedro que traicionó a Jesús -, entra al sepulcro vacío y aunque recoge datos y testimonios, no se dice que creyó en el resucitado. Su fe se manifestará en otro momento, más adelante, bajo la fuerza del perdón de Jesús.
María Magdalena nos muestra otro camino de fe. A pesar de su gran amor por Jesús, tampoco alcanza a descubrir al Señor resucitado en el sepulcro vacío. Su amor, pendiente de la suerte del cuerpo físico del Maestro, la ofuscó y se quedó llorando y en silencio. Fue su forma de acceder a Jesús.
Los cristianos no tenemos marcado un camino de fe idéntico. Dios nos manifiesta la fe en Jesús, muerto y resucitado, de muchas formas. Lo importante es mantener la unidad respetando la diversidad.
Lo importante es sabernos unidos para cuidar y respetar esa vida nueva que Dios nos regala en la resurrección de Jesús.

4/abr de 2015, Sabado Santo

Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea
En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos.
El ángel habló a las mujeres: «Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis." Mirad, os lo he anunciado."
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Mateo, 28, 1-10

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdb) Los textos de la Resurrección que comenzamos a leer hoy, son unos relatos muy especiales, de hondo contenido teológico. Mediante diversas narraciones quieren transmitirnos una sola idea: Jesús, al que hemos visto morir realmente en la Cruz, se halla de alguna forma presente en medio de su comunidad. Su presencia es una presencia especial, difícilmente explicable. Por este motivo serán varias las formas con las que los primeros discípulos cuentan y anuncian que Jesús sigue vivo en medio de su comunidad.
Cuando dicen «Jesús ha resucitado» no quieren decir solamente que el cadáver de Jesús ha cobrado vida, sino que Jesús «es el primer nacido de entre los muertos», que «Dios le ha dado una vida nueva», que «Jesús es el vencedor de la muerte y el mal».
El ángel del señor aparece en el texto revestido de la gloria divina: "tenía aspecto del relámpago y su vestido era blanco como la nieve" y "corrió la piedra y se sentó encima".
A través de él, Dios se hace presente para manifestar su victoria sobre la muerte.
La piedra que separa el mundo de los muertos del de los vivientes ha sido desplazada y dominada. La fuerza de la muerte ha sido derrotada por la acción de Dios realizada en Jesús, el primogénito de entre los muertos.
Este gesto provoca dos reacciones muy distintas: Mientras los centinelas se llenan de temor, las mujeres sencillas se llena de alegría. Quienes hacen de la muerte y el dolor su principal arma, quedan aterrorizados. Están «desarmados» Quienes caminan en la sencillez, ven en la destrucción del dolor y la muerte, su más plena esperanza.
Las mujeres, se ponen en movimiento para anunciar la Buena Noticia.
Y vuelve a aparecer la región de Galilea. No se trata de una referencia geográfica sino de una enseñanza teológica. Se cumple la promesa hecha en Isaías e inaugurada por la actividad pública de Jesús: en la «Galilea de los paganos, el pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombra de muerte una luz les brilló». La vida nueva iniciada por Jesús es universal, abarca a todos aquellos que crean en Él, sin importar razas, lenguas y culturas. Todos hombre y mujer está llamado a vivir una vida en plenitud y dignidad.
Con frecuencia nos dejamos llevar por el pesimismo. Nuestras palabras se convierten en crítica constante y amarga. Eso ocurre cuando hemos perdido el horizonte de la resurrección y olvidamos que estamos llamados a anunciar el gozo y la alegría de la vida nueva que Cristo nos regala.
El educador cristiano se sabe portador de alegría. No de una alegría ficticia y artificial, sino de aquella que brota de saberse salvado pro Cristo: una alegría que es esperanza y confianza en la posibilidades de la persona humana.

¿Qué sabemos de la Tumba de Jesús?
Existen en los alrededores de Jerusalén tumbas del tiempo de Jesús. Las de los personajes ricos y pudientes, que eran excavadas sobre roca viva, han perdurado hasta nuestros días. Los pobres eran inhumados en tierra. Las tumbas halladas poseen los nombres de las personas enterradas en ellas.
Todas ellas han sido estudiadas con profusión. La arqueología ha intentado investigar la tumba de Jesús y la de personajes que aparecen en el evangelio. ¿Qué ha descubierto la arqueología?
Se han hallado algunas tumbas con nombres que aparecen en el evangelio. Concretamente: Simeón, Lázaro, Marta, María, Matías, Judas, José, Zacarías, Salomé... Eran nombres tan comunes en el Israel del siglo I, que es imposible averiguar si alguno de ellos corresponde al personaje del evangelio. En 1990 la arqueología descubre la tumba del Sumo Sacerdote que condenó a Jesús: José Caifás El Santo Sepulcro que se venera actualmente responde a la descripción del evangelio. Sobre él se construyó una basílica en tiempos del emperador Constantino, pasado el año 313 d.C.
Imagen: Antiquísima tumba cananea excavada en roca. Tillín. Siglo X a. C.

3/abr de 2015, Viernes Santo

Lo crucificaron, y con él a otros dos
Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos.»
Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.()
Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca.»
Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: «Tengo sed.»
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido.» E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 18,1-19,42

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdbSimbolismo de algunos datosEl texto de la muerte de Jesús recoge datos históricos que se daban en cualquier crucifixión. Pero alguno de estos datos están subrayados para ofrecer una enseñanza teológica.
  • Jesús es crucificado fuera de las murallas de la ciudad, en un lugar llamado Gólgota. Este dato significa que el sacrificio que realiza Jesús con su muerte no se circunscribe tan sólo al ámbito de la etnia judía (Jerusalén), sino que se abre a todos los pueblos del mundo.
  • La túnica, símbolo del poder de una persona. Es tomada por unos soldados romanos (paganos) y fraccionada en cuatro partes. Este dato significa que el poder salvador de Jesús va a ser tomado por los paganos. Fraccionado, va a extenderse hacia los cuatro puntos cardinales del mundo. Jesús es arrestado y llevado ante el tribunal de la ciudad. Luego viene el juicio injusto. Testigos falsos, violación del derecho a defenderse y, por último, condena a muerte. Todo estaba preparado de antemano. Lo mataban sencillamente porque ponía en riesgo la credibilidad del sistema religioso, político y económico. La crucifixión era la máxima pena que imponía el imperio, reservada únicamente a los esclavos que se rebelaban.
  • Jesús es azotado. La flagelación de los romanos no tenía nada que ver con los azotes contados que se propinaban en la sinagoga. La flagelación relatada era una bárbara costumbre de los soldados romanos antes de dejar libre a un prisionero. Los soldados romanos que azotaron a Jesús eran mercenarios sirios y samaritanos que odiaban a los judíos. Utilizaban látigos terminados en siete latiguillos con bolitas de plomo. El límite de la flagelación era que no muriera el reo.
  • La crucifixión. Era una antigua forma de pena capital utilizada por los persas. Las crucifixiones solían ser masivas. Llegados a las afueras de la ciudad, los soldados tomaban al reo y lo ataban al madero transversal, con el que había recorrido el camino hasta el lugar de la crucifixión. Le ataban los brazos, de tal manera que el cuerpo quedaba colgando... La espalda, en carne viva por la flagelación previa, rozaba continuamente contra el tronco rugoso del palo vertical de la cruz... Tan sólo ocasionalmente clavaban manos y pies. Los condenados a la cruz morían de asfixia. Para que el tormento durara más, solían poner un pequeño apoyo a la altura de los pies. De esta forma, cuando el condenado estaba a punto de asfixiarse, se apoyaba con los pies e inspiraba un poco de aire. Para realizar este movimiento toda su espalda, en carne viva, rozaba contra las rugosidades del tronco. Las moscas y los tábanos agravaban el sufrimiento. Eran crucificados desnudos.
  • INRI. Sobre la cruz se solía poner la causa de la condena. Sobre la cruz de Jesús pusieron: «Jesús Nazareno, rey de los judíos». INRI son las iniciales de las palabras latinas de esta frase. 
  • Vino con hiel y mirra. Era una bebida narcoti-zante que mujeres compasivas daban al reo. A veces, los mismos soldados daban esta bebida para que el condenado se amodorrara y dejara de gritar. 
  • Crucifixión. Duraba uno o varios días. Jesús llegó muy debilitado y parece ser que duró menos tiempo. Cuando los soldados consideraban que el reo había sufrido suficiente, tomaban un mazo grande y le rompían los huesos de las rodillas. De esta forma el condenado ya no podía apoyarse para intentar respirar, y la asfixia se sobrevenía prontamente. Debido a la tensión de la postura, poco antes de que llegue la muerte, se rompe un tendón de la parte superior de la espalda, lo que provoca grandes dolores, gritos y espasmos en los crucificados.

2/abr de 2015, Jueves Santo

Los amó hasta el extremo
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando. Ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo». Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza». Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».
Juan 13,1-15

Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdbLa acción que narra el evangelio se sitúa en la Cena Pascual. Jesús comienza a lavar los pies a los discípulos.
El evangelio de Juan menciona cómo Jesús lava los pies a sus discípulos, pero silencia la institución de la Eucaristía. El motivo de este silencio es el siguiente: Cuando Juan escribe su evangelio ya estaban en circulación los evangelios de Lucas, Mateo y Marcos... Ellos tres narran las palabras que Jesús pronuncia sobre el pan y el vino. ¿Por qué no las describe Juan? Seguramente porque las primeras comunidades cristianas ya celebran la eucaristía (fracción del pan) con una cierta normalidad, pero necesitan recordar que la celebración de la Eucaristía debe ir acompaña de una actitud de humildad y servicio solidario.
Lavar los pies era un servicio que prestaban los esclavos. Y era una tarea tan servil que no debía ser asignada a un esclavo judío. Los invitados al banquete se sentaban y esperaban que algún sirviente les quitara las sandalias y les lavara los pies. Cuando el anfitrión de la casa daba a un esclavo la orden de lavar los pies a los invitados, era considerado como un gesto de cortesía y hospitalidad.
El hecho de «quitarse el manto y ceñirse una toalla», era un signo claro de que alguien era esclavo. El gesto de Jesús debió sorprender grandemente a los discípulos.
Pedro se resistió cuando le correspondió el turno. Pedro tenía en mente el esquema jerárquico de su cultura y se extrañaba de la humildad del Maestro. Por esta razón, se dirige a Jesús como Señor y, confundido, se porta como un súbdito ante un rey. Jesús le cuestiona esta manera de pensar y le invita a cambiar de mentalidad y a empezar a vivir los valores del Reino. Jesús, con su ejemplo, deja atrás el vasallaje y cualquier forma de dominación.
Al final Jesús, rompe su silencio y pregunta por el significado de su gesto. Los discípulos callan porque no comprenden ni el sentido ni el alcance de los gestos de Jesús. Jesús muestra que en la comunidad de los cristianos el único gobierno posible es el servicio, el amor y la solidaridad.
Algún dato histórico:- La Última Cena no tuvo lugar en una sala de bella arquitectura, ni con lujosas vestiduras, ni con suculentos manjares... como presentan los cuadros del Renacimiento.
- Es muy probable que la cena de Jesús fuera la reunión clandestina de un grupo perseguido que ya está viviendo en una tensión conflictiva con las fuerzas políticas y religiosas, como evidenciará el desenlace del día siguiente.
- Se puede afirmar que no es cierto el dato de que participaran sólo varones en aquella cena. Si era la cena pascual, fue la cena de Jesús y sus discípulos, sin discriminación. Lo más verosímil es que María, la madre de Jesús, y las otras mujeres que formaban parte de la comunidad de discípulos, participaran también, aunque cenando en una sala contigua, según costumbre judía de la época. El educador cristiano se convierte en el servidor de los chicos y chicas. Este servicio no debe confundirse con renunciar a guiar, orientar y acompañar a niños y jóvenes, cediendo a todos sus caprichos y convirtiendo el aula o grupo en un lugar antieducativo. Jesús supo compaginar una actitud de servicio hacia sus discípulos con actitudes de exigencia para que aprendieran a vivir los valores del Reino.
Lavado de los pies
Es un gesto de exquisita hospitalidad. Tras el beso y saludo de paz, el anfitrión ordena a un sirviente que provea de lo necesario para que el huésped se lave los pies. El siervo ayuda al huésped a lavarse los pies. Se solía utilizar una jofaina de cobre; en su defecto una palangana de cerámica. El sirviente desataba la sandalia, vertía agua, frotaba con las manos los pies y luego los secaba con una toalla. Era impensable que el anfitrión o maestro lavara los pies. Jesús asume la tarea del esclavo.

1/abr de 2015, Miércoles Santo

¡Ay del que va a entregar al Hijo del hombre!
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Azimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó: “Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos»”.
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”.
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?» El respondió: «Tú lo has dicho».
Mateo 26,14-25


Comentario (José Joaquín Gómez Palacios, sdbJesús y sus discípulos han iniciado la Cena Pascual. Según el antiguo ritual, de primer plato han comido una ensalada de lechugas amargas, -parecidas a la endivia-, mojadas en una salsa de especias llamada «haroset». Este primer planto significaba los amargos momentos que vivieron cuando eran esclavos. Lo acompañaban con una copa de vino.
Acto seguido el cabeza de familia, -en este caso Jesús-, ha pronunciado la «haggadá»; una oración en arameo que explica el significado de esta Cena y la necesidad de transmitir a las futuras generaciones el recuerdo de la liberación que Dios concedió al pueblo.
El segundo plato es el Cordero asado, acompañado con unas delgadas tortas de pan sin levadura. Ambos elementos simbolizan el tiempo nuevo. Jesús, como estaba expulsado de la sinagoga, no pudo comer el cordero. Ningún evangelio hace alusión al plato de cordero. Seguramente lo sustituyeron por un cabrito, ya sin ninguna resonancia ritual.
Luego cantaron los salmos 114-118 acompañándolos de unas copas de vino. Son salmos de alabanza y se llaman de «hallel», raíz de la palabra «aleluya».
La actitud de Jesús nos llama a revisar nuestras actitudes. Muchas veces pensamos que los gestos de perdón nacen de la cobardía. Pero, esto es sólo un prejuicio cultural.
El educador cristiano perdona y ve en el perdón un gesto de grandeza humana. Jesús nos invita a poner, con el perdón, punto final a la espiral de las pequeñas violencias que rodean nuestra vida.
¿Qué sabemos de Judas Iscariote?En este contexto aparece la siniestra figura de Judas Iscariote. Por su nombre sabemos que tenía fuertes tendencias nacionalistas. En nombre de Judas hace referencia a Simón Judas, uno de los guerrilleros Macabeos que se levantaron en armas contra la dominación griega. Por el apellido, Is’ Kariot, intuimos que procedía de una pequeña población de Judá llamada Kariot. Llama la atención que sea el único apóstol que no procede de Galilea.
Aunque tradicionalmente se ha visto en él el símbolo de la avaricia, porque administraba la bolsa común, los motivos históricos de su traición hay que situarlos en la concepción de Mesías que tenía. Judas se adhiere a Jesús porque cree que va a ser un mesías guerrillero... Cuando ve que no va a ser así, duda, se siente decepcionado y le entrega.
Las treinta monedas es una cantidad simbólica: Diez monedas más que el precio por el que fue vendido el patriarca José. Porque Jesús es más importante que este patriarca que, vendido por sus hermanos, llegó a ser virrey de Egipto y salvó a su familia.
Algunos comentaristas sugieren que Judas pudo ser un espía de los fariseos: Un «topo» del Sanedrín para controlar a Jesús. Tras haberle vendido, duda, intenta volverse atrás, le remuerde la conciencia... Los evangelios muestras a Judas con un perfil psicológico angustiado, que le conducirá finalmente al suicidio.
Frente a las turbulencias psicológicas de Judas, Jesús aparece sereno, consciente de la dura misión que le toca cumplir, ofreciendo perdón.


Las monedas de la traición

El Templo de Jerusalén era un centro religioso de primer orden. Pero también era el centro financiero y económico más importante de Asia Menor. El tesoro del Templo guardaba grandes cantidades de dinero y oro.
El «Libro de Cobre» de Qumrám cita 64 lugares secretos (situados en el desierto de Judá) donde se escondían estos tesoros en caso de peligro.
Quienes acudían al templo de Jerusalén debían comprar y vender con dinero acuñado en el Templo. Las monedas del Templo eran los siclos de plata.
En la imagen, anverso y reverso de dos siclos de plata.
Judas debió recibir 30 monedas, como las de la imagen, por su traición.